Skip to main content

Full text of "La perla de Oriente : disparate cómico-lírico en un acto y tres cuadros"

See other formats


8 5 3 



O 







DISPARATE COMICO-LIRICO EN UN ACTO Y TRES CUADROS 



ESCRITO EX PROSA TOR 



LUIS DE MÍ$R Y fífiTOJlIO FflflOSfl 



MÚSICA DEL MAESTRO 



MARIANO HERMOSO 



>*»#<!&«< 



¿v£ .A. 23 IR X ID 

SOCIEDAD DE AUTORES ESPAÑOLES 

Salón del Prado, 14, hotel 

19Q1 

15 



U PERÚ DE ORIENTE 



DISPARATE CÓMICO-LÍRICO EN ÜN ACTO Y TRES CUADROS 



ESCRITO EN PROSA POR 



LUIS DE LARRA Y ANTONIO FAÑOSA 



con música del maestro 



MARIANO HERMOSO 



Eepresentado por primera vez en el TEATRO CÓMICO de 

Madrid, por la Compañía Prado-Chicote, el 31 de 

Octubre de 1901 



-#- 



MADRID 

«. YELASCO, IMF., MARQUÉS DE SANTA ANA, 11 DUP.° 

Teléfono número 551 
1901 



REPARTO 



PERSONAJES 



ACTORES 



ROSARIO Seta. Franco. 

TRINI Mujan. 

SEÑA ANSELMA .... Sea. Guerra. 

DOÑA RAMONA Flaquee. 

LUIS Se. Chicote. 

CARLOS Ponzano. 

DON SAMUEL Molinero.. 

DON MELCHOR León. 

EL BARÓN Simó-Raso. 

EL ALCALDE Delgado. 

CRIADO 1.© Abella. 

CRIADO 2.o Castro. 

UN MOZO Palmeteo. 



Época actual 



Derecha é izquierda, las del espectador 



Parte del pensamiento de esta obra, está basado en el de 
nna opereta extranjera. 



J ii 11 il il ii II ¡i il II ii ii il II II II ii ll II ii ll II ii ii ii il II H II H II ii 11 H II ll 



ACTO ÚNICO 



CUfcTOO TOttKRO 



Maza de pueblo. A derecha é izquierda, en primeros términos, facha- 
das eon puertas practicables. Sobre la de la izquierda muestra 
gramde que diga: «LA PERLA DE ORIENTE», colocada de 
manera que pueda ser descolgada fácilmente. Es de noche. 



ESCENA PRIMERA 

•DOÑA RAMONA, ROSARIO, SEÑA ANSELMA, DON SAMUEL, 
XUIS, y un MOZO, saliendo de la casa de la derecha. Doña Ramona 
y don Samuel en traje de viaje. El Mozo con una maleta, un porta- 
mantas, una sombrerera y un farol encendido, y otro la seña Ansel- 
ma, que deja en el s.uelo á la puerta de la casa 

13am. Vaya... ¡Vamos, que se hace tarde y el tren 

no espera á nadie! (a luís.} Sobrino, ya lo sa- 
bes, mucha formalidad, mucha seriedad y 
que cuides de la casa como un hombrecito. 

Luis i Vaya usted descuidado, tío! 

Ram. (a Rosario y Anselma.) A vosotras nada os en- 

cargo: cuidadme mucho al niño,.. 

Bos. (¡Pobrecito! Ya sabe andar solo). 



669359 



— 6 — 

Ram. (chillando mucho. ) Señora Anselma... en usted 

confío. 

ANS. jEh!... (Sin oiría.) ' 

Ram. Que en usted confío... 

Ros. ¿Y tardarán ustedes muchos días? 

Ram. No lo sabemos, Rosario... Vamos á recoger 

el último suspiro de un moribundo. 

Sam. Y la herencia del último suspiro... digo... 

del moribundo... 

Mozo Que hay media hora de camino á la esta- 

ción, y se nos va á ir el tren... 

Sam. ¡Vamos!... AdiÓS, hijo mío... (Abrazando á 

Rosario.) 
RAM. ¡Samuel!... (incomodada.) 

Sam. Ay, hija; dispensa... como viaja uno tan de 

tarde en tarde/y luego, la emoción,la... he- 
rencia, el moribundo. (Abrazando á Anselma.) No 
sé lo que me hago. 

Ram. Adiós, hijito mío; no llores, ¿eh? Ya te traeré 

un juguetito... 

Sam. Mucho orden y mucha seriedad. 

Ram. Y que recéis la letanía todas las noches... 

Sam. Y que no salgas al anochecer, no se vayan 

á escapar, como otras veces, los locos de 
Ciempczuelos... 

Ram. La señora Anselma, que lleva en casa más 

de veinte años, estará al cuidado de todo. 

Luis Vayan ustedes descuidados. 

Ram. Y si te ocurre algo á media noche... llamas- 

á la señora Anselma. 

Sam. ¿Y si no le oye? ¡Como es tan sorda!... 

Luis Llamaré á Rosario. 

Ram. No; llamas á don, Felipe, el fondista de en- 

frente; él es muy amigo, y... 

Sam. ¿Pero qué Je va á ocurrir? 

Mozo ¿Vamos ó no? 

Ram. ¡Adiós, hijo mío! 

Ros. ¡Que lleven ustedes feliz viaje! 

Sam. ¡Mucho orden! ¡Mucha seriedad! 

Ros. Así se hará... 

Ans. ¿Que ya no se va? 

Mozo (¡Es un cerrojo!) 

RAM. ¡Adiós! (Abrazando á Luis ) 

Sam. ¡Adiós! (ídem.) 



Luis ¡ Buen viaje! 

TODOS ¡Adiós!... ¡Adiós!... (Les acompañan á la caja y los 

despiden con los pañuelos.) 

ANS. (Entrando en la casa de la derecha, llevándose el fa- 

rol.) Rosario... ven en seguida, que tenemos 
que preparar ]a cena al niño. 

Ros. ¿Al niño?... ¡Menudo niñol 



ESCENA II 

ROSARIO y LUIS 

Luis (Bailando) ¡Tirirí... tirirí!... ¡Viva el moribun- 

do y la herencia!... ¡Tirirí... tirirí!... 

Ros. (Asombrada.) ¿Pero, qué le pasa á usted, se- 

ñorito? 

Luis Déjame bailar, Rosario... ¡Solo! ¡solo! ¡sin 

mis tíos! ¡sin rosario por las tardes!... 

Ros. ¿Sin mí? 

Luis Sin rezar el rosario... tú eres otro Rosario... 

más agradable que el de mi tía .. ¡ya lo sa- 
bes tú! (Queriendo abrazarla.) 

Ros. ¡Vamos, señorito... formalidad! 

Luis Ven aquí... mírame bien. ¿Tengo cara de 

cura? 

Ros. ¡No mucha! 

Luis ¡Ni poca! 

Ros. Pero ¿está usted loco? 

Luis De alegría, de placer... el placer de la liber- 

tad; ¡guerra á los tiranos! ¡mueran los li- 
bros! .. ¡abajo los tíos!.. (Abrazándola.) 

Ros. ¡Qué está arriba mi tía! 

Luis Por eso digo abajo; descuida, ¡no oye! (La 

abraza nuevamente.) 

Ros. (Rechazándole.) Pero nos puede ver... 

Luis No me vengas con repulgos; tú eres con mis 

tíos tan hipócrita como yo; tú has servido 
en Madrid y habrás bailado en la Fuente de 
la Teja y habrás tenido treinta señoritos al 
retortero. 

Ros. No tantos. 

Luis Bueno, pues veintinueve y conmigo treinta... 



— 8 — 

Ros. Pues no señor; solo tuve un novio que era 

segunda parte .. 

Luis Nunca segundas partes fueron buenas. 

Ros. ¡Digo partiquino! y por él dejé á mis amos 

y por él... 

Luis Si, ¿eh? 

Ros. Y una noche se fué á cortar el pelo, y... 

Luis ¡Volvió pelado! 

Ros. ¡No volvió! 

Luis Vamos, te tomó el pelo... 

Ros. Y no he vuelto á saber de él... 

Luis ¿Y no te dejó ningún recuerdo?... 

Ros. El equipaje entero de teatro. Levitas, pelu- 

cas, pantalones .. ¡ya ve usted! ¿para qué me 
sirve á mi eso? 

Luis Los pantalones, sí... Bueno; pues me alegro 

que no volviese tu novio y, ojalá... no vuel- 
van nunca mis tios... ¡Verás que vida vamos 
á pasar! 

ROS. ¿De Veras? (Con coquetería.) 



Música 

Ros. Me revientan la escoba y los zorros 

y me apesta tener que guisar; 
el sufrir á los amos me carga 
y no quiero coser ni plachar. 
Ser fregona con estas manitas 
diga usted si no da compasión; 
yo nací para cosas más altas 
y no puedo sufrir el fogón. 
Yo bailar prefiero 
con un guapo chico 
aunque me dé solo 
jarabe de pico, 
porque son los hombres 
una tentación, 
y la que es muy sensible de nervios 
entrega en seguida su corazón. 
Luis Me entusiasma montar á caballo 

y la vida en el campo pasar, 
y correr y saltar por los montes 
y comer y beber y jugar; 



— 9 - 

y me alegra tocar la guitarra 
y marcarme con gracia y bailar. 

Aunque con las hembras 

se va á un precipicio, 

á mí todas ellas 

me sacan de quicio 
Yo en viendo faldas perdí la razón 

tengo sensibles los nervios 

y está poco usado 

mi corazón. 

¡Ole las barbianasl 
Ros. ¡Ole el señorito! 

Luis Me gustas del todo. 

Ros. ¡Y usté á mi un poquito! 

¡Yo quiero alegríal 
Luis ¡Igual quiero yo! 

Los dos El diablo nos cría 

y Dios nos juntó. 



Luis Canta, resalada. 

Eos. Baile usted también. 

Luis Ya estoy yo dispuesto. 

Ros. Acompañe usté. 

(Luis acompaña con palmas.) 



¡Ay, maresita, 
qué gran dolor! 
¡Ay, maresita, 
yo tengo amor! 
¡Ay, maresita, 
yo no sabía 
cuántos dolores 
dan los amores 
cuánto destrozan 
el corazón. 



Cuando llega la noche y no vienes 
tengo miedo de no verte más, 
y al mirar que me encuentro sólita 
pensando me quedo si no volverás. 



- 40 — 

Chiquillo, no seas malo, 

no me hagas sufrir, 
que só^o cuando me miras 

deseo vivir; 
y son tus ojitos, niño, 

lo mismo que el sol, 
que abrasando dan la luz 

y prestan calor. 
Yo á nadie se lo he contado 
y todos lo han conocido, 
¡ay! que el amor verdadero 
no puede estar escondido. 
El hombre que á mí me quiera 

si me quiere bien, 
tendrá que ser muy mimoso 

como yo con él: 
y siempre muy arrimaditos 

iremos los dos; 
él mirándose siempre en mis ojos 
y en los suyos mirándome yo. 

Les dos Men< es e cuerpo 

con alma y salero 

Ieo i te 
es cuerpo 

que no tiene igual, 

derroch . chiquill ° 
ja (a 

la sal y la gracia 

| £.%> **« 

al ver !J^ e bailar. 

Hablado 

Luis ¡Ole, ole y reteolél 

Ros. ¿Pero dónde ha aprendido usted tantas pi- 

cardías? 

Luis En el Seminario. ¡Allí había un lego!... que 

no era lego para el baile. ¿Y tú? 

Ros. Yo... en el escenario. 

Luis ¿Cómo?... 

Ros. Si sus tíos de usté se enteraran, me echa- 



— li- 
ban de su casa. Ellos creen que estuve sir- 
viendo en Madrid en casa de un teniente... 

Luis ¿De caballería? 

Ros. De San Ginés... Pero donde serví, fué en 

casa de una cómica. 

Luis ¡Demonio!.. ¿Y serviste?... 

Ros. Pa la mar de cosas. Primero, la vestía. 

Luis Y luego la desnudabas... 

Ros. Naturalmente... después en una revista salí 

en la hipótesis ... 

Luis ¡En la hipótesis!... 

Ros. Una figura que salía al final vestida de ma- 

llas... 

Luis ¡Apoteosis, mujer! 

Ros. Hacía falta una chica bien formada, y... 

claro, tuve que ser yo... 

Luis ¡Ah! ¿Conque eres bien formada? Me alegro- 

saberlo. * 

Ros. Y que estaba yo poco guapa... 

Luis Allí hubiera hecho yo carrera. A mí me' tira- 

ban las tablas. Un escenario es la mar de 
divertido... allí se aprende de todo, á cantar, 
bailar, coquetear... 

Luis Pues, mira, yo no soy cómico, pero te ase- 

guro que si tardan mis tíos mucho tiempo,, 
tú y yo y yo y tú... ¿me entiendes? 

Ros. (con coquetería ) ¡Me parece!... 

LUIS ¡Ay!... (Suspirando.) 

Ros. Vaya, vamos á casa que mi tía me echará 

de menos... para rezar el rosario. 

Luis ¡Ay, Rosario! ¡qué rosario podíamos hacer 

nosotros!... 

Ros. Silencio, que viene gente. 

Luís ¿Eh?... 



ESCENA III 

DICHOS y CARLOS, coa una maleta y portamantas 

Car. Dice e c e mozo que en esta plaza está la fon- 

da... única de este pueblo... ¡Valiente pueblo!' 
ni un alma; ni un farol; no sé cómo he acer T 
tado desde la estación... 



— 12 — 

"Luis (¿Quién será?) 

Ros. (; Parece un forastero!) 

Car. Sí; aquí hay una muestra... 

Ros (Va á la, fonda.) 

Luis Será el primero que entre en ella desde que 

se puso... 

«Car. No sea que me equivoque; encenderé una 

Cerilla... (Encendiéndola y poniéndola en alto para 

ver la muestra ) Sí... La perla de Oriente... y 

está á poniente- 
Luis ¿Qué veo? ¡Carlos! 
«Car. ¿Quién? 
Luts Carlos, soy yo... Luis... 
Ros. ¡Anda, se conocen; será otro estudiante pa 

clérigo! 
Oar. (Abrazando á Luis.) Luis... ¿Y qué haces aquí? 

Luis ¡Penitencia! 

Car. ¿Sigues estudiando para cura? 

Luis Sí... pero ahora me estoy curando. 

Car. No entiendo... 

Luis Estoy en vacaciones con mis tíos... ¡horribles 

tíos! Santurrones, devotos... ¡el infierno! 
CJar. Ese lenguaje... 

Luis Maldita la vocación que tengo; pero estoy 

representando una comedia por no perder 

la herencia de mis tíos. Y á tí, ¿qué te trae 

por aquí? 
Oar. ¡Una desgracia horrible! ¡más horrible que 

la tuya! 
Luis ¿Qué es ello? 

•Car. ¿Estamos solos? 

Xuis Como si lo estuviéramos, porque esta... 

Car. ¿Es sorda? 

Luis Ella no, pero su tía sí... y ésta ha aprendido 

á no oir. 
Ros. Si molesto á ustedes... me voy. 

Car. De ningún modo. Cuando estabas á estas 

horas sola con mi amigo, debes ser de con- 
fianza. 
Luis De toda mi confianza. 

•Car. Pues voy á confiar á ustedes mi desgracia. 

¡Yo tengo una novia! 
Ros. No veo la desgracia. 

Car. Y mi novia tiene padre... 



— 43 — 

Luis Esa puede que sea la desgracia... 

Car. Y el padre es un comerciante á la antigua 

que mide el cariño por varas, el dinero por 
metrosyla libertad por adarmes... un judío .. 
un tirano... un padre de comedia. 

Ros. ¿Como el Comendador? 

Car. Sí, de piedra como él... Buscaba para su hija 

un hombre rico, aunque fuera viejo, feo y 
raro y ha dado con. él... ¿cómo dirás? Por 
medio de una agencia de matrimonios que 
ee anuncia en los periódicos. 

Ros. Un marido de cuarta plana. 

Car. Precisamente; pero que ha resultado un Ba- 

rón riquísimo que tiene una dehesa á una 
legua de este pueblo... 

Luis ¿A una legua? 

Car. Mi novia y su padre deben llegar esta no- 

che aquí. El Barón estará para llegar de 
un momento á otro, y todos se hospedarán 
en La Perla de Oriente. 

Ros. La única fonda del pueblo, ¡una posada de 

mala muerte! 

Luis ¡A pesar de su pomposo título! ¿Y á qué- 

vienen aquí todos? 

Car. A celebrar la boda, porque el Barón con sus- 

achaques no puede ir á Madrid: y yo, loco, 
desesperado, he venido á desbaratar ese ri- 
dículo matrimonio... 

Ros. ¡Anda, andal Eso lo be visto yo muchas ve- 

ees en el teatro, y siempre sale bien. 

Luis ¿Y qué piensas hacer? 

Car. .No lo sé... pegar fuego á la fonda... Pero veo 

que la suerte me ayuda, puesto que he en- 
contrado aquí al mejor de m ; is amigos... tú 
que eras el más revoltoso, el más enreda- 
pleitos del colegio, piensa, discurre, y. . 

Luis (a Rosario.) Ya lo oyes: piensa, discurre, y á 

ver si podemos ayudar á mi amigo Carlos. 

Car. Lo peor es que urge el tiempo .. Mi novia 

va á llegar... 

Luis Vamos, Rosario, piensa algo... 

Car. ¡Por Dios, Rosario!... 

Ros. Esperen ustedes. ¿El padre de su novia no* 

ha estado nunca aquí? 



— 44 — 

Car. ¿En este pueblo? Nunca. 

Ros. ¿No?... Pues ya está; ya di con ello... yo lo 

pienso y usté lo hace. . venga usté conmigo. 
Xuis ¿Dónde vamos? 

ROS. Venga USté. (Entran en la casa.) 

Car. ¿Qué irán á hacer?... me abandonan... (salen 

Rosario y Luis de la casa llevando entre los dos una 
escalera de tijera, un martillo y unas tenazas.) 

Luis Pero, ¿dónde vamos con eso? 

Hqs. jA buscar á'los Reyes Magos! 

Car. No entiendo... 

Luis Ni yo tampoco... 

Ros. ¡Siga USté y calle!... (Abren la escalera delante 

de la fonda. Sube Rosario muy decidida por ella. Car- 
los sube por el otro lado y Luis enciende una cerilla 
para facilitar la operación.) ¡Aquí!... ¡Así!... Ten- 
ga usté firme. ¡Eh!... (a luís.) No vale encen- 
der cerillas... 

Xuis Es que se ve muy poco... y hay que andar 

á tientas. (Cogiéndola un pie.) 

Eos. ¡Eh!... ¡quietecitol... 

Luis Pero, ¿qué haces? ¡Ahí... ¡la muestra! (con 

el martillo y las tenazas quitan los alambres que la 
sujetan á la pared y la descuelgan.) 

Ros. ¡Sujétela usté... ahí va!... 

Oar. Y con esto... ¿qué? 

Ros. ¡Que suelto!... 

Luis Cogeíú... 

Ros. ¡Ajajá!... ahora coja usté aquí... venga usté 

Conmigo. (Cogiendo nuevamente la muestra y abrien- 
do la- escalera delante de la otra casa.) 

•Car. Esta chica es el demonio... 

.LUIS No lo Sabes tú bien... (Suben Rosario y Carlos 

cada uno por un lado de la escalera; hacen que cla- 
van y cuelgan la muestra encima de la puerta de la 
casa.) 

Ros.. (a Carlos) Ahora suba usté... cuélguela usté 

ahí... (Bajando.) 

Car. De modo que... 

.Ros. Que cuando vengan esos señores tomarán 

nuestra casa por ¡afonda, entrarán aquí,., y 
desde atenderlos hasta matarlos, pueden 
ustedes hacer con ellos lo que les de la 
gana. 



— 15 — 

Car. Eso es; yo mato al padre... 

Luis Corriente; y yo me como á la niña .. y tú te 

encargas del futuro. 

Ros. ¿Y qué hago con él? 

Luis jEscabeche!... 

Car. ¡Tú eres mi tabla de salvación! (a luís.) 

Luis Ya lo oyes, tú eres mi tabla... (Abrazando á 

Rosario.) 

Ros. ¡En!... 

Luis ¡Si es que me agarro como á la tabla de sal- 

vación!... ¡Deja que me agarre! 

Ros. ¡Que se la va usté á encontrar! Vaya, coja 

usté de ahí... ¡y á casa que llueve!... 

Car. Si salimos con bien, te regalo unas ligas con 

broche de plata. 

Luis ¡Y yo que lo vea!.. 

Ros. Ya están ustedes buenos puntos... 

Car. Dé principio la comedia. 

Ros. Fin del cuadro primero... 

Luis Sí; y á quien Dios se la dé... - 

Los TRES ¡Já, já, já! (Entrando en la casa. Fuerte en la or- 
questa y telón.) 



MUTACIÓN 



— 16 — 

Telón corto de campo.— Es de noche 

ESCENA PRIMERA 

DON MELCHOR y TRINIDAD, ambos en traje de viaje, con maletas,, 
etcétera 

Trini Yo no quiero casarme... No «quiero .. no 

quiero... 

Mel. Bueno; basta de protestas y de lágrimas .. un 

buen comerciante, como yo, no debe pen- 
sar más que en el negocio... y no hay mayor 
negocio para un padre que endosarle su 
hija... al primero que acepte el endoso... 

Trini ¡No quiero!... ¡no quiero!... (Llorando.) 

Mel. Mira; las lágrimas no tienen cotización en 

plaza... como no sea en la de Afligidos... 

Trini Esto es una tiranía... ¿qué tengo yo que ver 

con el comercio? 

Mel. Hija... mis asuntos comerciales están en 

baja, y el marido que te propongo puede 
sacar á flote mi activo. ¡Tú no sabes lo que 
es el activo en un futuro!... 

Trini En un hombre de sesenta años, no podrá,, 

ser mucho el activo. El pasivo será mayor,, 
de seguro... 

Mel. Pups quiebras... y en paz* 

Trini Pero si usted mismo al ver el retrato que 

nos mandó el de la Agencia... dijo que el 
novio se parecía á mi abuelo. 

Mel. ¿Y qué? Tu abuelo era muy guapo... 

Trini Pero muy abuelo... y es muy triste que sea 

abuelo antes de saber si va á ser padre. 

Mel. Eeo no lo sabe tampoco el de la Agencia... 

Trini Yo me voy á morir de pena. 

Mel. Porque piensas todavía en el otro meque- 

trefe; hija mía, ese mozo es un título de la 
Deuda perpetua y el Barón es una acción 



— 17 — 

del Banco de España; lo puedes pignorar 

en seguida. 
Trini {No quiero, no quiero! 

Mel Hija, di otra cosa... aunque sea no me da la 

gana. 
Trini ¡Pero si no quiero!... 

Mel. ¡Qué pueblecitol ¡Ni un alma en la estación; 

ni un chico para guiarnos y llevar ésto!... 

En fin, paciencia; a?í nos resulta el viaje 

más económico; ya llegaremos pronto, anda, 

hija, anda .. agárrate, y... 
Trini ¡Que no quiero! ¡Que no quiero! ¡Que no 

quiero! 
Mel. ¿Vas á ir así todo el camino? ¡Bueno, pues 

empieza! ¡Que sí quiero! ¡Que sí quiero! 
Trini ¡Que no quiero; ¡Que no quiero! (a un tiempo. 

Vanse.) 



ESCENA II 

El BARÓN sentado en jamugas en un burro; dos CRIADOS, vestidos 

de paletos, llevando uno varias maletas y el ronzal y el otro un farol 

encendido 

Música 



Criados 



Barón 



Criados 



Arre, borriquito, 
vamos á Belén, 
que mañana es fiesta 
y al otro también. 
Ya llegamos pronto, 
pero estoy molido, 
tengo muchos años 
para ir en bonico, 
y me duele todo 
de un modo feroz, 
y es que el aparejo 
es de lo peor. 
Arre, borriquito, 
arre, arre, arre, 
que el Barón no quiere 
que lleguemos tarde, 
y le duele todo 



— 18 - 

en esa postura 
y es que está camino 
de la sepultura. 
Arre, borriquito, 

etc., etc. 

(Durante este número atraviesan la escena de un lado á 
otro.) 



MUTACIÓN 






— 19 — 



íSala de pueblo; muebles en desorden; puertas al foro y cuatro late- 
rales. Al levantarse el telón, Rosario y la seña Anselma llevarán 
una cama de hierro doblada, Luis un colchón y Carlos almohadas 
y ropas de cama. 



ESCENA PRIMERA 

ROSARIO, SEÑA ANSELMA, LUIS y CARLOS 

Ros. ¡Aprisa, aprisa! 

Ans. ¿Pero, dónde voy con esto?... 

Ros. ¡A la salal 

Ans. ¿Pa qué? 

Luis ¡Que van á venir! 

Ans. ¿A dormir?... ¿Pero qué pasa?... 

Ros. Es que estamos haciendo limpieza, (chi- 

llando.) 

Ans. ¿Limpieza por la noche? 

Luis ¡Maldita vieja! Tome usted. (Dándola un duro.) 

Ans. ¡¡Un duro!! ¿Es pa mí? 

Luis Mira eso, cómo lo entiende. ¡Sí! 

Ans. ¿Pa qué? 

Car. Para que ande de prisa. 

Ans. ¿Pa una misa? 

Luis j Anda y que te emplumen! 

Ros. Es que van á venir alojaos de tropa. (Hacien- 

do la cama.) 

Ans. ¡Ya!... 

Car. Oye, chico, ¿Estás seguro de que el Barón 

no conoce la fonda verdadera? 

Luis Seguro, no. Pero, en último caso, se dice que 

la traspasó el antiguo dueño y en paz. Tú. 
bajas á la calle, le esperas, y en cuanto se 
dirija á la fonda, le haces ver que es esta 

Casa y asunto concluido. (Se oyen aldabanazos.) 

Los tres ¡Ay!... 

Ros. Ya están ahí. 

Car. ¡Que no me vean! 

Hos. ¡Ni á mí tampoco! 



— 20 — 

Car. ¿Pero qué vas á hacer? 

Luis Ya veremos, (a Rosario.) ¡Que se acueste tu 

tía! 
Ros. ¡Acuéstese usted! 

Ans. ¡No tengo sueñol 

Car. Tome. . y acuéstese aprisa. (Dándole otro duro )• 

ANS. ¡Otra misa! (Se oyen otros aldabonazos; los tres co- 

rren de un lado para otro arreglando los muebles. Que- 
da hecha la cama.) 

Car. Yo me escondo. 

Ans. ¿Pero qué pasa?... 

Luía A la cama... á la cama pronto. ¡Ah! Venga 

ese delantal. (Quitándoselo Anselma y poniéndo- 
selo él ) 

Ans. ¿Pero me vais á desnudar aquí? (Más aldabo- 

nazos.) 

Car, ¡El Comendador! 

Luis Esa aldabada postrera 

ha sonado en la escalera. 

EOS. Que Se acueste USted. (Se van corriendo: Luis por 

el foro, Carlos segunda derecha y Rosario segunda iz- 
quierda.) 



ESCENA II 

La SEÑA ANSELMA. A poco DON MELCHOR, TRINI y LUIS 

Ans. ¿Por qué querrán que me acueste »quí. . y 

con toda esta revolución de raueblrs?... ¿Ha- 
brán venido ya los alojóos?... Me ñaña me 
enteraré y oiré las dos misas esaa qne quie- 
ren que ee digan... Ahora á dormir... Por la 

Señal de la Santa CrUZ... (Empieza á desnudarse. 

Se quita la chaqueta.) bendito y alabado sea ti 

Santísimo... 
Luis ¡Pasen ustedes! 

Tr-:ni ¡Ay! .. 

Mel. ¡Demonio!... ¡Cuadros vivos!... 

Ans. Y la pura y limpia Concepción... (Quitándose 

la falda.) 

Luis (Reparando.) ¡Maldita vieja! ¡Vístase usted! 

Ans. ¿En qué quedamos; me visto ó me acuesto?.... 



-21— 

Anda... ¿Quienes serán estos?... Alojaos con 
mujeres no pueden ser. 

Tr ni ¡Qué desarreglado está todo, papá!... ¡y qué 

sucio! y á esto le llaman la Perla. 

Mel. E« que es una perla sin pulir... 

Ans. Este viejo será el Coronel, pero ¿y ella? 

Luis Dispensen ustedes... Pero á estas horas ya 

no esperábamos á nadie y hacíamos lim- 
pieza... 

Mel. Falta hace. 

Luis Su habitación estará arreglada en seguida. 

Querrán descansar. 

Mel. Primero, queremos cenar. 

Luis ¡Cenar! .. (¡Demonio! ¡nohabíamospensadoen 

eso!) Conque cenar... dicen ustedes que 
cenar... 

Mel. Sí... señor, cenar. 

Luis Cenar... ¿Y qué quieren ustedes cenar? Di- 

cen que quieren cenar, (a Anselma.) 

Ans. ¡Y yo!... 

Mel. ¿Qué? 

Ans. Acostar... 

Luis No es eso... ¡quieren comer antesl 

Ans. ¡Ah... Gomendantef 

Mel. Esta señora parece algo sorda... 

Luis Sí... sí... lo parece y... lo es... Es la cocinera... 

guisa muy bien. 

Mel. ¡La cocinera!... Pues en los viajes al cocine- 

nero la mejor propina... Tome usted... para 
que nos dé de cenar bien y aprisa... (Dándole 

un duro.) 

Ans. ¡Otra misa!... 

Mel. De aquí... (Acción de comer.) 

Ans. ¿Que me lo coma? .. 

Luis Deje usted. .. yo se lo explicaré. Entren us- 

tedes aquí... y mientras se quitan los abri- 
gos y se arregla su cuarto... se hará la cena. 
Pasen, pasen... 

Trini Papá, vaya una fonda. 

Mel. No hay otra en el pueblo, hija mía. 

Trini ¿Y no ha venido el señor Barón de la Le- 

chuga? 

Luis Le estamos esperando de un momento á 

otro. 



— 22 — 

Trini Ojalá no venga. 

Luis Será usted servida. 

Mel. ¿Eh?... 

Luis Entren... entren... 

Mel. ¡Qué fonda más raral (Entran primera izquierda.}v 

Luis A escape... coja usted de ahí. 

Ans. ¿Otra vez los trastos?... ¿Me quiere usted ex- 

plicar?... 
Voz (Dentro.) ¡Sóo..." sóo... borrico! 

LlJIS (AldabonazcO Uy... el Barón... (Sale corriendo por 

el foro.) 



ESCENA III 



SEÑA ANSELMA sola 



Ans. Pero, qué es eso... y se va., nada, que no he 

podido entender más que lo de las misas... 
Eso lo he entendido bien claro. ¿Quién será 
esa mujer que viene con el Comendante? De- 
be ser un lío... ¡Si se enteran los amos! Pues- 
si es un lío los planto en la calle. ¡No falta- 
ba más! Voy á ver si oigo lo que hablan. 

(Acercando el oído á la cerradura primera izquierda.)» 

Mel. ¡Camarero! ¡Camarero!... (chillando.) ¡Agua 

para lavarnos! 
Trini (ídem.) ¡Camarero!... 

Mel. Esto es un escándalo!... 

Les dos ¡¡¡Camarero!!! (Fuertísimo.) 

(pequeña pausa.) 

Ans. No se oye nada... ¡Se habrán dormido! Voy 

á ver dónde se ha metido mi sobrina. No 
me dan muy buena espina estos alojaos, (vase 

segunda izquierda.) 



- 23 — 



ESCENA IV 

LUIS, EL BARÓN, á quien sacan entre los dos ^Criados en la sillita 
de la reina 



Luis Por aquí, por aquí... señor Barón... 

Barón ¡Ay... jay!.... estoy molido, ¡maldito bu- 
rro!... sentadme, sentadme con cuidado... 
¡ay! ¡ay! 

Luis » (¡Qué tipo! ¡Pues está bueno para el matri- 

monio!...) 

Barón ¡Ajajá!.. ¡Ay!... Estoy desencuadernado.. 

Luis Aquí podrá usted descansar. En esta fonda 

las camas son excelentes... 

Barón Pero, joven... ó yo recuerdo mal, ó la fonda 

estaba antes en la acera de enfrente. 

Luis Sí señor... pero ahora está en ésta. Se cansó 

de estar tantos años en la misma postura. . 

Barón ¿Y dónde está Felipe? .. 

Luis ¡Felipe!.. 

Barón El dueño de la fonda. 

Luis (¡Demonio! ¡Le conoce!) Pues... el pobre Fe- 

lipe... murió 

Barón ¿Que murió?... Si hace poco que le vi tan 

sano y tan bueno... 

Luis Eso pasa siempre... No se muere uno... hasta 

que se muere. 

Barón Y esta casa, creo que era antes de mi amigo 

Samuel. 

Luis (¡Atiza! ¡es amigo de mi tío!... ¡Esto es gra- 

ve!) Sí... era, pero el pobre Samuel, murió 
también. 

Barón ¡También!.. ¿Y su esposa la buena Ramona?... 

Luis ¡Murió! 

Barón ¡Qué epidemia! 

Luis Y yo compré esta casa y aquella y los mue- 

bles; y sepultura para todos los cadáveres, 
porque como este pueblo es tan sano. . 

Barón ¡Ya se conoce! Y lo tiene usted bastante 
desarreglado. 

Luis Por las noches... De día está precioso... ¡Us- 

té querrá descansar! 



— u - 

Barón ¡Lo que quiero es cenar! 

Luis ¡Cenar! (¡Otro! ¡Qué hambre se les ha des- 

pertado á todos!) Pues en seguida... 

Barón Cualquiera cosilla .. Recuerdo que la últi- 
ma vez que comí en esta casa, en vida del 
pobre Samuel, tuve un cólico horrible. 

Luis ¡Sí, ¿eh?... 

Barón Tenía una cocinera sorda... ¡qué horror!... 
¡qué potingues hacía!... 

Luis (¡Pues esos son los mismos que vas á co- 

mer, prepárate á morir!) 

Barón ¿Y no ha venido mi futura? Porque yo 
vengo á casarn'e. 

Luis ¿Tan joven?... Vamos, lo que usted quiere 

es ir á reunirse al otro mundo con don Sa- 
muel y Felipe. ¡Pues sí ha venido! 

Barón ¿Y dónde está?... ¡quiero conocerla! ¿Qué 
tal facha tiene? 

Luis ¡Mala, mala facha! 

Barón Pues en el retrato es bonita. ¡Ay!... El cora- 
zón se me sale del pecho... voy arreglarme 
la toilette. 

Luis Y la peluca, que está torcida. 

Barón ¿Dónde está mi cuarto? 

Luis Aquí nrismo, pase usted. 

Barón (ai levantarse ) ¡Ay!... ¡ay!.. ¡Qué emoción!... 
¡qué momento tan solemne!... estoy desean- 
do conocer á mi futura... ¡Ay!... ¡ay!... ¡Su- 
jetadme!... ¡Ayudadme!... ¡Ay!... (a ios cria- 
dos.) ¡Qué feliz VOy á Ser!... (Entrando primera 
puerta derecha.) 

Luis ¡Y tan feliz!... y tu mujer más feliz... Esto 

no es un hombre... esto es un fósil antidi- 
luviano .. ¡Vaya!... manos á la obra... ya es- 
tará lista Rosario... ¡Han caído todos en la 
ratonera... ahora veremos... cómo se porta 
este gato!... 



— 25 — 
ESCENA V 

SEÑA ANSELMA y CRIADO 1.° 

Ans. No los encuentro por ninguna parte, (vol- 

viéndole la espalda al criado ) 

Cria. 1.° Voy... sí, señor... sí.. (Desde la puerta.) Esta 
será una criada. Joven... joven. ., pues no 
debe ser joven... ¡Señora... señora!... pues 
tampoco debe ser señora. Oiga usted. (Dán- 
dola en el hombro.) 

Ans. ¡Ay!... ¿Otro?...J ¿Pero cuántos alojaos nos 

han echao? ¿Y tos de paisano? ¡Qué cosa 
más rara!... 

Cria. 1.° Si tuviera usted un poco de bandolina para 
mi amo. 

ANS. ¿Eh?... (Sin oirle.) 

Cria, l.o ¡Bandolina! 

Ans. ¿Mi sobrina?... Voy á buscarla. 

Cria. 1.° ¿Que no es eso? .. ¡Bandolina! ¡¡Bandolina!! 

(Vase segunda derecha y Criado detrás.) 



ESCENA VI 

BARÓN apoyado en dos bastones y andando con gran dificultad: á 
poco R03ARI0 de señorita cursi y Lifcs de viejo ridículo 

Barón ¡Oh, momento feliz!... Por fin voy á conocer 
las dichas del matrimonio. 



Eos. 


(a 


Luis.) ¡Aquí está! 


Luis 


¡Pues, duro con él! 






Música 


Luis 




jYernO de mi vida! (Abrazándole.) 


Ros. 




¡Novio de mi alma! 


Luis 




¡Déme usté un abrazo! 


Ros. 




¡Creí que no llegabas! 


Luis 




¡Qué bien conservado! 


Ros. 




¡Y qué guapo es! 



— "16 — 



Luis 
Ros. 

Luis 
Barón 

Ros. 

Barón 

Ros. 

Luis 
Ros. 
Luis 
Ros. 
Barón 

Luis 
Ros. 
Luis 
Ros. 



Luis 
Barón 



Luis 
Ros. 
Luis 
Ros. 

Luis 
Ros. 
Luis 

Ros. 
Luis 
Barón 

Luis 
Ros. 
Barón 

Luis 
Ros. 



¡Déme usté otro abrazo! 
¡Déme usté á mí cien 1 

Yo soy su novia. 

Y yo su suegro. 

De conocerles 

¡cuánto me alegro! 

¡Venga á mis brazos! 

¿Pero otra vez? 

Es que le quiero 

yo también. 
¡Aprieta, yerno mío! 
¡Aprieta, esposo amado! 
¡Aprieta con más fuerza! 
(¡A ver si le aplastamos!) 
No aprieten de ese modo 
que ya no puedo más. 
Apriétale, hija mía. 
Le aprieto ya ; papá. 

¡Yerno querido! 

¡Novio adorado! 

No te separes 

de nuestro lado. 

¡Cuánto le quiero! 

¡Vaya por Dios! 

(Con su cariño 

me ahogan los dos.) 
¡Mira qué colores! 
¡Mira qué cintura! 
¡Si es casi un chiquillo! 
¡Unft criatura! 
¡Qué bien conservado! 
¡Y qué guapo es! 
¡Anda, bijita mía, 
aprieta otra vez! 

¡Abrázale! 

¡Abrázale! 
¡Ay, que me ahogo! 
¡No apriete usté! 

¡Aprieta más! 

¡Aprieta más! 
¡Por Dios, amigos, 
dejadme ya! 

¡Aprieta más! 



- 27 — 

¡Aprieta másl 
¡Más y másl 
¡Más y más! 

(Durante todo el número le atosigarán echándole 
de una á otro como una pelota, y al final cae el Ba- 
rón en una silla ) 

Hablado 



Barón 

Luis 

Ros. 

Barón 

Ros. 

Barón 
Luis 
Barón 
Luis 

Barón 
Luis 

Ros. 
Barón 



Luis 



Barón 
Luis 



Ros. 

Luis 

Ros. 



Pero, señores, ¡por caridadl... 

¡Yerno de mi alma!. . (Con los brazos abiertos.)- 

¡Novio adorado! (ídem) 
(Huyendo ) ¡Un demonio! 
¿Ves, papá?... No quiere que le abrace, es- 
muy soso. 

Es que estoy hecho pedazos. 
No nos va usted á servir. 
¿Cómo?... 

Nosotros necesitamos un hombre de bríos,, 
de fuerza, de musculatura. 
Vamos, un mozo de cuerda. 
Y usté parece una pasa de Málaga... ó una 
castaña pilonga. 
¡O un pájaro frito! 

Señores... yo ya envié el retrato y... por cier- 
to, joven, que usted no se parece en nada al 
que me envió la Agencia. 
Naturalmente. Como que en aquellos días- 
estaba ésta con viruelas y mandamos un 
retrato de la hija de la portera. 
¡Eso es un timo!... 

Usté no está ya en edad de tener exigencias. 
Déjanos solos... (a Rosario.) Necesito exami- 
nar minuciosamente á tu futuro... y habrá 
detalles lastimosos. 
¿Me retiro, papá? 

¡Sí, hija mía... pero antes dame un abrazo y 
un beso!... 
(¡Enseguidita!) Hasta luego, papaíto... Adiós, 

futuro imperfecto... (Mutis segunda derecha.) 



28 



ESCENA VII 



LUIS y el BARÓN 



Luis Ya estamos solos... 

Barón Ya veo... 

Luis ¡Ahora... desnúdese usted! 

Barón ¿Para qué? 

Luis Yo soy su padre. 

Barón Sí ya lo sé. 

Luis Y antes de entregar mi hija á un estafermo 

como usted, necesito... A ver... juegue usted 
ese brazo... así... con fuerza... El otro... no, 

así... (Estirándoselo fuertemente.) 

Barón ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! 

Luis ¡A ver esta pierna! ¡Téngase usted firme!... 

Barón ¡Si no puedo!... (ídem.) 

Luis ¡Aver los ríñones!... ¡Mueva usted la cabeza... 

así... no, así! .. ¡Ahora, arriba... abajo. . las 
piernas... los brazos... aprisa!... 

Barón ¡Menuda paliza! ¡Ay, ay! 

Luis ¡No sirve usté para nadal 

Barón ¡Hombre, yo creo que para casarse no hay 
que ser gimnasta!... 

Luis ¿Usted sería capaz de bailar dos horas segui- 

das sin cansarse? 

Barón Ni nadie. 

Luis ¿Se atrevería usted á cogerme en brazos y 

bajarme la escalera? 

Barón Le estrellaría á usted, de seguro; pero, ¿qué 
falta hace? 

Luis Le advierto á usted que á mi hija le entu- 

siasma viajar, cazar, montar á caballo... ¿us- 
ted ya no monta? 

Barón ¡Ya... no! 

Luis Pues nosotros necesitamos tres caballos... 

uno para mí... otro para ella... y... 

Barón ¡Y otro para el perro!... 

Luis ¡No, señorl... ¡Para el primo de la niña'... 

Barón ¡Corriente! ¡Si yo quiero complacerla en 
todo! ¿Cuál sería el mayor placer que la po- 
dría dar?... 



— 29 - 

Luis ¡Morirse de repente! 

Barón ¡Oiga usted!... 

Luis Ella se ha empeñado en casarse con usted... 

para pescarle los cuantos y matarle á dis- 
gusto?, y cuando sea libre y rica casarse con 
su primo. 

Babón ¡Qué sentimientos más delicados! 

Luis ¡Basta de fingimiento! (cambiando de tono.) 

¿Usted sabe quién soy yo?... ¿Ha oído usted 
hablar de uno que se comía á los niños cru- 
dos? 

Barón ¡Sí, señor! 

Luis ¡Pues ese era mi padre! 

Barón ¡Qué bárbaro era su padre de usted! 

Luis ¿Ha oído usted hablar de uno que ahorca- 

ron porque mató á siete de un solo tiro? 
Pues ese soy yo... 

Barón ¡Buena puntería! Pero... 

Luis Y si le dice usted á mi hija una sola pala- 

bra de esto, si se entera que yo he desbara- 
tado sus planes... mire usted... (sacando una 

navaja grande.) 

Barón ¡Una navaja! 

Luis Mírela usted bien; es de Albacete. 

Barón Como si fuera de Murcia. 

Luis- A la menor palabra... ¡rís!... Si insiste en ca- 

sarse... ¡rís!... Si no se va pronto... ¡rís)... 

Barón Rís... de todas mañeras. ¿Pero esto es?... 

Luis ¡Silencio! Ya lo sabe usted. Muerto el perro 

se acabó la rabia... A rey muerto, rey pues- 
to. El muerto al r oyó y el vivo al bollo... 
Antes que te cases, mira lo que haces; y al 
burro muerto, la cebada al rabo, (con precipi- 
tación.) 

Barón Pero... 

Luis Lo dicho, dicho... ¡Chist!... ¡Ris, ris, ris!... 

¡Chist! .. (Mutis por el foro.) 



— 30 



ESCENA VIII 

El BARÓN; luego el CRIADO 

Barón jAy! jay!... jYo me pongo muy malol ¡Esto 
no es un hombre, esto es un enterrador... 
(imitándole.) ]Rís... rís... el rey al rabo... el 
burro al bollo... la cebada al primo... ¡Ay! 
me ahogo... ¡Favor! ¡Socorro! Pero ¿y ella? 
¿dónde está ella?... 

Cria. Señor, aquí está la bandolina... 

Barón Bébetela tú. 

Cria. ¿Eh?... 

Barón ¡Yo me muero; llévame pronto á la cama! 
¡El padre! ¡el padre! 

-Cria. ¡El confesor! 

Barón ¡¡De Albacete!!... Dio3 mío, ¡y que punta! 

Cria. ¿Qué dice? 

Barón ¡Ay, ay!.. despacio... 

Cria. Este la entrega... ¡pues está bueno para ca- 

sarse! (Mutis primera derecha.) 



ESCENA IX 

DON SAMUEL y DOÑA RAMONA con los mismos bultos que sacaron 
en el primer cuadro 



Ram. Ya te decía yo que perderíamos el tren!... 

Pero, ¿qué es esto, Dios mío? 

Sam. La puerta abierta. . . la casa abandonada. . . es- 

ta luz... estos muebles! 

Ram. ¿Habrá ladrones? ¡Ay! ¿Habrán matado al 

niño? 

•Sam. ¡Silencio!... (Escuchando.) 

Ram. Es preciso registrar la casa... 

Sam. ¡Eso! ¡eso! Registra la casa. Yo aquí te es- 

pero... 

Ram. (Afligida.) Habrán degollado á la muchacha, 

y á su tía... 

Sam. ¡Qué horror! 

Ram. Lo primero es pedir auxilio. 



— 31 - 



Sam. 



Bam. 
Sam. 
Ram. 



De ningún mcdo... Si chilláramos y hubiera 
ladrone?, nos matarían; vete á avisar á la 
Guardia civil... á los vecinos, al alcalde que 
está más cerca... corre... y si oyes un tiro, es 
que hay un cadáver... 
¿El de quién? 
Puede que sea el mío. 
Menos mal. |Ten valor! Voy... voy... Padre 
nuestro. . que estás en los cielos... (Mutis por 

el foro.) 



ESCENA X 



DON SAMUEL, luego TRINI y DON MELCHOR 






Sam. ¡Ladrones!... ¡No, no deben ser ladrones; pe- 

ro la casa abandonada .. esto es inexplica- 
ble... 

Mel. (saliendo con Trini.) Hemos tenido tiempo de 

dar unas cabezadas y ni nos traen el agua ni 
la cena... habrá que empezar á tiros. (Reparan- 
do en d. Samuel.) Mira, un viejo; ¿si será el 
Barón? 

Trini Papá... ¡que no le quiero! 

Mel. ¡Silencio!... Si... él es! .. 

Sam. (Reparando.) ¿Eh?.. ¡Un hombre y una mu- 

jer!... ^Asustado.) 

Mel. Anda COn él. (Quieren abrazarle; don Samuel se 

asusta, y huye, le persiguea y le detienen.) 

Sam. ¡Me escabechan!... ¡Soco!... 

Mel. Apriétale fuerte... 

Sam. Pero, sí... 

Mel. ¡Sin miedo... siía miedol 

Sam. Eso quisiera yo, no tener miedo... 

Mel. ¿Qué tal? ¿qué tal el viaje? 

Sam. ¿El viaje?... Pues ya estamos de vuelta. Per- 

dimos el tren... y... (no deben ser ladrones.) 

Mel. ¡ Ah! Pero, ¿usted iba á Madrid? 

Trini ¿A reunirse con nosotros? 

Sam. ¿Con ustedes?... ¿y quiénes son ustedes? 

Mel. ¿No nos ha reconocido usted á pesar de los 

retratos? Usted también está algo desfigu- 
rado. 



— c2 — 

Sam. Señores... yo. 

Trini ¿Pero usted no es el Barón que viene á ca- 

sarse conmigo? 
Sam. ¿Yo? ¡Un demonio! ¡Si soy casado! 

M^r. 1 i i carac ° ies! 

Mel. Entonces, ¿quién es usted? 

Sam. Esto tiene gracial ¡El dueño de esta casal 

(Con severidad.) 

Mel. Acabáramos Y le habíamos á usted confun- 

dido con una persona fina .. 

Sam. ¡Muchas gracias!... 

Trini Ya decía yo que no tenía usted facha de- 

Barón. 

Sam. ¡Señora!... 

Mel Entonces ya puede usted disponer que nos 

sirvan la cena inmediatamente, (incomodado.) 

Sam. (Asombrado.) ¡¡La cena!!... 

Mel. Sí, señor; á escape... esto es un escándalo. 

Sam. (incomodado.) ¿Y u-tedes, quienes son? 

Mel. ¿A usted qué le importa? Usted sirva y 

calle... 

Trini Y entérese usted si ha venido el otro... 

Sam. ¿Otro?... ¿pero va á venir otro? ¿y quién es 

el otro? 

Trini Mi futuro. 

Sam. Ustedes han venido equivocados sin duda. 

Mel. Déjenos usted en paz... Ya hemos hablado 

con el muchacho! 

Sam. ¡Con mi sobrino! 

Mel. ¿Es sobrino de usted?... Bueno, pues él ex- 

plicará á usted la cosa. No tengo ganas de 
conversación. 

Sam. (No sé cómo aguanto!. .) ¿Y dónde está él?... 

Mel. ¡Haciendo la cena! 

Sam. ¡Mi sobrino! .. Pues van ustedes á cenar 

bien. (Yo tengo que averiguar...) Esto es un 
lío inexplicable... ¡Luis! ¡Luis!... (¿Quienes 
serán estas gentes? (Mutis por el foro.) 



— 33 — 
ESCENA XI 

DON MELCHOR, TRINI y luego ROSARIO y LUIS 

Mel. ¡Qué entrometido es el tal fondista! 

Trini ¿¡¿abes que tarda mi futuro?... ¡Ay! si no vi- 

niera... ¡qué gUSto! ¡Sale Rosario disfrazada de 
viejo sumamente ridículo y achacoso, del brazo de Luis, 
de criado.) 

Ros. ¿Hay permiso?... 

Mel. ¡Ahí le tienes! 

Trini ¡Qué momia! ¡No quiero! ¡No quiero!... 

Música 

Ros. Con yoz de viejo.) 

¡Buenas noches, mi lucero! 

Trini ¡Ay, Jesús! ¡qué mamarracho! 

Ros. Buenas noches, caballero. 

Luis Casi, casi es un muchacho. 

Ros. De ilusiones vengo henchido. 

Mel. Un poquito viejo es. 

Trini Yo no acepto tal marido. 

Ros. Qué muchacha más cortés. 



Voy á explicarles á ustedes 
la vida que suelo hacer, 
pues conviene que lo sepa 
la que va á ser mi mujer. 
Me levanto con el alba, 
porque es sano madrugar, 
y me sirven flor de malva 
con magnesia efervescente 
antiestérica y azahar. 
Casi siempre mis pulmones, 
necesitan más vigor, 
y me dan embrocaciones 
de aguardiente de romero 
y alcanfor, 
Más tarde es necesario 



-34- 





lavar mi personita. 


Luis 


Con agua calentita. 


Roa 


Y Juego el desayuno 




con algo muy ligero. 


Luis 


Que es siempre un pollo entero. 


Ros 


Después de terminar... 


Luis 


Fumar es de rigor. 


Ros. 


¡Si señor! 


Luis 


|Y acabar 




con un golpe de tos! 


Ros. 


Y no molesto más. 


Luís 


Hasta eso de las diez. 


Ros. 


¡Eso es! 


Luis 


¡Que le dan 




de almorzar otra vez! 


Ros. 


Me dan luego unas friegas 




aquí en las dos rodillas. 


Luis 


Pero hay que ir con tiento 




que tiene cosquillas. 


Ros. 


Me ponen la peluca, 




un gorro ó un sombrero. 


Luis 


Y así se le sienta 




con mimo al brasero. 


Ros. 


En viendo yo unas faldas 




no sé lo que me dá, 




que siento con gran fuerza 




mi pecho palpitar. 




(Tosiendo.) 




¡Jé! ¡jé! ¡jé! ¡jé! 


Trini 


¡Qué tos! ¡qué tos!! 


Ros. 


Y me queda todavía, 




la gracia de Dios! 




(Tosiendo,) 




¡Jé! ¡jé! ¡jé! ¡jé! 


Todos 


¡Va á reventar! 


Ros. 


Y hasta schotis por lo chulo 




me atrevo á bailar. 


Todos 


¡Si le dejan es seguro 




que concluye mal! 




¡Yo no he visto nunca tipo 




más original! 


Ros. 


¡Mire usté! ¡Mire usté! 




(Bailando ridiculamente . ) 




¡Cómo bailo yo, 



- 35 - 

porque tengo tanta sal 
como corazón! 
Los otros Mire usté, mire usté, 

mire usté, qué horror, 
este pobre carcamal, 
perdió la razón. 



ESCENA XII 

DON MELCHOR, TRINI, ROSARIO y LUIS 

Hablado 

Trini Pero, papá... por Dios; ¿me vas á casar con 

este hombre? 

Luis Mire usté, señorita, en acostumbrándose á 

vestirle y desnudarle y á darle las friegas y 
ponerle los emplastos y lavarle y peinarle y 
sentarle y levantarle... lo demás no da gue- 
rra!... 

Trini ¡Ay! ¡Dios mío de mi alma! ¡ay! 

Car. (sale corriendo.) ¡Luis! ¡Luis! (¡Uy! ¡mi sue- 

gro!.. ) [A escape! ¡Tus tíos! ¡Han llegado tus 

tíos!... (Se va corriendo.) 

Lurs ¡Dios nos coja confesados! ¡Los tíos! ¡los tíos! 

(A Rosario.) 

Ros. ¡Los tíos! ¡Sálvese el que pueda! (sale co- 

rriendo.) 

Trini ¡Ay! como corre el Barón... ¡Qué agilidad! 

Mel. ¿Qué le ha dado?... 

Luih ¡Los tíos! ¡los tíos! 

Mel ¡Pero que tíos son esos! 

Luis ¡Unos tíos locos; locos furiosos! ¡que muer- 

den y arañan! ¡Se han escapado y vienen 
aquí!... 

Mel. ¡Caracoles! 

Trini ¡Ay, papá! ¿dónde nos hemos metido? 

Lui3 Les da la manía por decir que son los amos 

de la casa... enciérrense ustedes en su cuar- 
to y no les hagan caso... 

Mel. Pero... 

Luis Pronto, que vienen... 

Trini ¡Ay!... 



- 36 — 

Mel. ¡Y sin cenarl 

Luis j Ya están aquí! . . . ¡ Cierren ! . . . (los empuja dentro 

de la habitación y cierra la puerta con llave.) ¿Dónde 

se habrán metido Carlos y Rosario? ¡A ver 
cómo salimos de este enredo! (vase ) 



ESCENA XIII 

DON SAMUEL, DOÑA JAMONA y el ALCALDE, armado con una 
escopeta 

Sam. ¡Despacio!... 

Ram. ¡Por aquí, señor Alcalde!... 

Alc. ¡Pero qué ladrones ni qué ocho cuartos!... La 

sorda se habrá dormido y el chico y la Ro- 
sario se habrán largao de ronda. 

Ram. ¿El niño?... 

Alc. Sí, con la niñera. 

Ram . Usted no conoce al niño. 

Alc. Los que no le conocen son ustedes. ¡Vaya... 

á registrar la casa! 

RAM. (Mirando por el cuarto por donde entró el Barón.) 

¡Ay!... 

Sam. (Dando un salto.) ¿Qué es eso? 

Ram. Un hombre en calzoncillos. 

Alc. Menos mal que los gasta; 

Ram . (ai Alcaide.) Dispare usted, hombre, dispare 

usted... 

Alc. Si la traigo descargada... ¡Eh!... buen ami- 

go... ¿qué se hace? Salga usted. 

Ram. Pero que se ponga antes los pantalones. 

Alc. ¿Qué más da?... Salga, salga... (Entra en el cuar- 

to del Barón.) 

Ram. ¿Quién será este tío? 

Sam. Un fresco... ¡ya ves si está fresco! 

Ram. ¿Pero qué hace en casa? 

Sam. ¡Eso digo yo!... veamos aquí. (Mirando por el 

cuarto donde entró Rosario.) 

Ram. ¡Ay, otro! 

Sam. ¿Eh?... 

Ram. Otro hombre desnudándose... 

Sam. ¡Qué calor les ha entrado á todos!... 

Ram. ¿Qué querrá decir todo esto? 



— 37 - 

Sam. Que se van á acostar. 

RaM. (Mirando por el cuarto de don Melchor y Trini.) ¡Ayl 

¡ay!... mira, un hombre y una mujer... 

Sam. (Mirando.) ¿También en paños menores? . 

Ram. ¡Un hombre y una mujer en nuestra alcoba I 

Eso no ha pasado nunca... ¡Qué profana- 
ción ! 

Sam. ¡Esos son los que yo he visto antes! 



ESCENA XIV 



DICHOS, el BARÓN apoyádose en el ALCALDE 



Barón 
Alc. 



Sam. 
Ram. 
Alc. 
Barón 



Ram. 

Alc. 

Barón 

Ram. 

Sam. 

Barón 

Alc 

Ram. 

Barón 

Sam. 



Mel. 

Alc. 
Barón 



(El Barón 
camisa, con tirantes y gorro de 



¡Ay!... ¡ay!. . ¡despacio!... 

¡Este nombre se está muriendo!.. 

sale en mangas de 
dormir.) 

¡Calle!... ¡El Barón!... 
¡¡El Barón!! 
¿Se conocen? 

(Asustado al ver á Samuel y á Ramona.) ¡Samuel y 

su mujer!... ¡Los muertos!... ¡Yo veo visio- 
nes!... 

¡Se ha vuelto loco! 
¡Pobre señor! 

¿Pero ustedes no se habían muerto?... 
¡Ay, qué malito está! 

¿Qué hace usted en mi casa á estas horas y 
en ese traje?... 
He venido á casarme 
¿Usted con esa facha?. 
¡Lo dicho, está loco! 
Pero mi futura... ¡rís!... de Albacete! 
Vaya, hay que poner todo esto en claro... A 
ver, señores... (a don Melchor y Trini.) Salgan 
ustedes. 

(Dentro.) Si se acerca usté á la puerta, le pego 
un tiro... 

¡Atiza! ¡Otro loco!... 

Ese es el padre.. El hijo del que se comía 
á los niños crudos... el que ahorcaron hace 
tiempo. 



Ja, ja! 



- 38 — 

Todos Pero... 

Barón ¡Es una familia de asesinos! 

Todos ¡Zambomba! 

Ram. ¡Santa Bárbara bendita! 



ESCENA XV 

DICHOS, LUIS y CARLOS 

Luis ¡Tíos!... 

TODOS ¡Ay!... (Asustados.) 

Luis ¡Si soy yo! 

Sam. ¡Nuestro sobrino!... ¡Y está vivo! ¿Y este 

Otro?... (Por Carlos ) 

Alc. ¿Otro? .. 

Sam. (a Carlos.) ¿Quién es usted?... 

Car. ¿Yo?... 

Luis (¡A Roma por todo!) (con misterio ) ¡Silencio, 

por Dios! 
Sam. ¿Eh?... 

Luis ¡Más bajo! 

Ram. ¿Qué pasa? 

Luis En casa hay varios locos de... Ciempozuelos. 

Alc ¿Eh?... 

Luis Se han escapado del manicomio' 

Sam. ¡Atiza!... 

Ram. ¿Ves?. . ¡Lo que yo temía!... 

Barón (a luís.) De modo que el bárbaro que me ha 

querido matar... 
Luis ¡Loco!... 

Barón ¿Y la hija? 
Luis ¡Loca! 

Barón ¿Y yo?... 
Luis Loco también. 

Barón Oiga usted, joven... 
Luis (No llevarles la contraria... ó son capaces de 

matarnos!) 
Ram. ¿ Y cómo han entrado? 

Luis Se empeñaron en que e?ta casa era La Perla 

de Oriente, me hicieron quitar la muestra 

de enfrente y ponerla en casa. . 
Ram. ¡Qué miedo habrás pasado' 

Luis ¡Horrible! 



-39- 

Ram. ¡Pobre, hijito mío!... Pero, ¿y la tia An* 

selma? 
Luis Para que no se asustase la he dicho que eran 

alojados. 
Sam ¿Y Rosario?... 

Luis ¡Debe estar teirblando de miedo! ¡Rosario! 

¡Rosario! (Llamando.) 
Ros. (Saliendo con su primer traje.) ¿Qué OCUrre?... 

Sam. Anda, y sale de donde se estaba desnudan- 

do el otro. 

Luis (a Rosario ) Todo está arreglado; ¡calla! 

Ram. (a Rosario.) ¿Pero dónde está el hombre que 

yo he visto en el cuarto de donde has sa- 
lido? 

Ros. ¿De mi cuarto?... si estaba yo sola... 

LUIS (Abriendo el cuarto de don Melchor.) ¡Salgan USte- 

desl 

MEL. (Dentro.) Si Se acercan, disparo... (Fuerte.) 

Luis (a don Samuel.) ¿Ve usted?... Monomanía de 

asesinato! 

Sam. ¡Pues es una friolera! 

Ram. ¡Que no salgan! 

Luis ' ¡Salgan! ¡Salgan! (¡Mis tíos están tranqui- 

los!,., hoy no muerden!) 



ESCENA ULTIMA 

TODOS 
MeL. (Saliendo con su equipaje.) ¡Yo me largo á la po- 

sada! por si acaso. 
Trini ¡Eso es lo mejor! ¡Carlos!... (viéndole.) 

Car. ¡Trini! 

Mel. ¡El novio de mi hija!... lo mato... lo mato... 

(Le tira la maleta y la sombrerera.) 

Ram. ¡Qué le dá el ataque! ¡Socorro!... 

(Todos asustados unos por otros corren y se abrazan 
formando cuadro: pequeña pausa ) 
LUIS ¡Calma!,.. ¡Calma... (Trini cae medio accidentada 

en brazos del Alcalde. El Barón desplomado en una 
silla. Luis y don Samuel, sugetan á don Melchor. Ro- 
sario da aire á Trini.) 
(Cuando se tranquilizan.) ¡Esto Se ha acabado! 



— 40 — 

Cada mochuelo á su olivo... Á acostarse todo 
el mundo, j Vamos, señor Barón... á dormir! 

MEL. (Saltando al lado del Barón.) ¿Cómo?... ¡El Barón! 

entonces es usted el novio de mi hija! 

Sam. ¡Lo mata también (se repite el juego.) 

Mel. Usté se casa aquí, aunque sea in artículo 

mortis... 

Lurs (Si se casa usted, ¡ris! ¡ris!...) 

Barón ¡No, no me caso! 

Car. Yo sí... 

Luis Mañana se aclárala todo... 

Ram. Yo no duermo tranquila con esta gente en 

casa... 

Ans. (saliendo.) ¡Ya está lista la cena! Anda... los 

amos, cuanta gente! 

Ram. (Gritando á Anselma.) ¡Aquí no estamos segu- 

ros!... 

Ans. ¿Tres duros?... 

Ros. Señoritos... yo me largo mañana á servir á 

Madrid; no quiero pasar aquí más sustos (y 
ya veo que sirvo para cómica!) 

Luis Y yo á seguir mis estudios á Madrid tam- 

bién, (pero, contigo, ¿eh? aunque sea de co- 
rista.) 

Ros. (Ya hablaremos.) 

Mel. (Que ha estado hablando con Carlos y Trini.) Bue- 

no... si sirves para el comercio, puede que 

acceda... 
Trini ¡Ay! ¡Si quiero! ¡si quiero! (Muy contenta) 

Luis ¡A cenar! 

Varios ¡Gracias á Dios!... 

Música 



Luis v Rosario 



Todos 



El juguete dio fin 
y ahora espero yo 
que aplaudáis á rabiar 
si es que os gustó. 
El juguete etc. 



TELÓN 



Los ejemplares de esta obra se hallan 
de venta únicamente en el domicilio de 
la Sociedad de Autores Españoles, Salón 
del Prado, 14, hotel, considerándose como 
fraudulento todo el que carezca del sello 
de dicha Sociedad.